EL ARTE DE DECIR «NO»

Existe un peligro inminente en aquellos que dicen a todos y a todo que ‘si’ y esto debido a que corren el riesgo de terminar negándose a sí mismos y a sus propios objetivos por tanto para salir de esta sumisión y o andar de «bien queda» es decir apresurarte a decir que si, porque quieres contentar y satisfacer al otro. Por tanto hay que aprender a decir ‘no’ pero con eficacia, sin provocar ni que nos provoque malestar y para esto la palabra clave es la ¡asertividad!. No tienes por complacer a todo el mundo o ponerte al servicio de los demás. Desvincula ese deseo de aceptación de tu autoestima, de tu identidad y revisa qué concepto tienes de la amabilidad y de tu voluntad de servicio. Si siempre dices que sí a todas las demandas de líderes, compañeros, clientes y otras personas involucradas en el trabajo por ejemplo puede que quizás es porque te hace sentir muy importante o incluso irremplazable, pero esto en realidad no es así…

El problema tambien que suele suceder cuando en tu medio laboral siempre haz dicho si a todo y de pronto ya no, la gente piense también que ya conseguido tus objetivos cambias lo que puede afectar a tu imágen profesional y al éxito de tu carrera por lo que debemos tener siempre en cuenta que la única forma de tener éxito es aprender a decir que no, haciendo que las personas se sientan respetadas. Un desafío bastante complejo considerando que el ritmo de trabajo suele ser frenético y el nivel de competencia en las organizaciones muy alto.

No es aceptar cualquier petición con mayor o menor pasividad, ni descartarla con myor o menor agresividad, sino adaptarse psicológicamente a cada situación, analizando el contexto y los objetivos de la otra persona y los nuestros, y encontrando una respuesta proporcionada en consonancia”, La clave es no renunciar a nuestras prioridades y objetivos y contemplarlos, como mínimo, al mismo nivel que los de la otra persona y para lograr esto lo importante es reflexionar en vez de apresurarnos a responder a todo que SI, responder con un “Deja que me lo piense» o «En principio no te digo que ‘no’, o ¿Para cuándo necesitas la respuesta?. Ser empático es genial pero vale mucho reflexionar para darse cuenta que hay otros factores en los que no se puede haber pensado por tanto se desaconseja dar una respuesta afirmativa al menos no de inmediato porque es imprescindible que lo valores. Recuerda que inclusive siempre podemos cambiar de opinión, ya que estamos en nuestro derecho de hacerlo. Otra forma de salir airoso del tema y ganar tiempo es contestar algo asi como “¿por qué? o ¿para que?”, a quien nos pide algo. Con ello, la otra parte estará entretenida y nos dará más tiempo para pensar la respuesta, ya sea un ‘si’ o un no o me lo tengo que pensar’”.

La asertividad tiene muchas tácticas o estrategias para decir NO sin sentirnos mal y es que es vital exponer a la otra parte el porque de nuestro no, en principio porque no estas o estamos obligados a decir siempre que SI. Por ello es bueno entender que podemos tener razones para negarnos sin que se piense que no apreciamos a la otra parte. Dado que “nuestros derechos y prioridades son tan importantes como los de los otros, no tenemos que sentir remordimientos al negarnos a satisfacer las demandas de otra persona”.

A continuación algunas estrategias para aprender a decir no:

  1. Conoce tu no: aprende a identificar lo qué es importante para ti y lo que no es. Para poder decir no primero hay que tener claro a qué le deseas dedicar tu tiempo y qué propuestas rechazar. Este es el fundamento a partir del cual tomarás tus decisiones.
  2. Hacer las preguntas correctas y tomar notas, el primer paso es hacer las preguntas correctas y mostrarle al interlocutor que estás tomando nota de las respuestas. Si haces eso muestras respeto, no solo por la otra persona, sino también por el requerimiento planteado. Mientras más preguntas haces sobre la tarea que te quieren asignar y más interés muestras, más fácil será decir que no. Y si haces buenas preguntas, es una oportunidad para demostrar tu talento y tus conocimientos sobre el tema. De hecho, hacer buenas preguntas puede hacer que la otra persona dimensione realmente la magnitud del trabajo requerido y el peso que tiene dentro de las prioridades de la organización.
  3. Sé agradecido: si te están pidiendo ayuda se debe a que confían en ti, en tus habilidades y capacidad para asistirlos, basado en esto lo primero que se debe hacer es agradecer por tenernos en cuenta sin que esto signifique un si.
  4. No digas no a la persona, sino a la petición: dejarlo claro que no se rechaza a la persona sino que se declina la petición o invitación. Y esto se logra dejando claro que admiras su trabajo, dedicación y generosidad. Hay que ser honesto con tu deseo de quererte quedar o no, ser amable para explicarle la razón por la cual no puedes y de esta manera no hacer sentir rechazado a quien te hace la invitación.
  5. Dar buenas razones para decir que no, la clave está en la manera en que respondes. Y si vas a decir que no, es importante ofrecer alternativas. Para justificar una respuesta negativa tienes que explicar por qué. Habitualmente la razón es porque estás haciendo otras cosas. En ese caso, es bueno ser explícito y muy detallado en explicar cuáles son las otras obligaciones. No basta con decir, «lo siento, tengo otras cosas que hacer». ¿Qué otras respuestas pueden ser más efectivas? Ahora bien, si la solicitud viene de un jefe o una persona que tiene más poder que tú, le puedes dar la oportunidad para que cambie tus prioridades, en vez de agregar una nueva tarea. Al mismo tiempo, le das la oportunidad para que entienda mejor cómo estás distribuyendo específicamente el uso de tu tiempo para que quede claro que no estás evitando la solicitud o no estás usando tu tiempo de manera improductiva. Hay personas que cuando reciben la solicitud reaccionan diciendo «hey, ese no es mi trabajo». Pero esa frase tiene varias connotaciones negativas que pueden generar un conflicto. Otra forma de enfrentar la situación es que expliques que no estás tan preparado como para responder de manera rápida a la solicitud. Básicamente le estás diciendo que no eres un experto en la materia y que para llevar a cabo la misión tendrás que dedicar tiempo a estudiar cómo se hace. Incluso puedes responder algo como «gracias por la oportunidad. Si quieres que lo haga, no hay problema, pero primero tengo que aprender».
  6. Explica tu razón de fondo, es decir debes saber que no importan tanto los detalles, importa la razón de fondo. Puede ser que estés cansado, que tengas mucho trabajo, que no estás de humor, o tienes otros compromisos, se siempre lo más sincero posible y no utilices excusas para quedar bien, ya que estas podrían jugarte una mala pasada y hacerte ver mal.
  7. Muestra tu determinación y no te dejes intimidar si luego de dar tus razones, la otra parte insiste aplica la misma estrategia de ellos: mostrar tu determinación diciendo: «Sé que no te rindes con facilidad, pero yo tampoco»
  8. Hacer un seguimiento busca a la persona y pregúntale, ¿cómo te fue?, ¿lograste resolver?, ¿encontraste a la persona adecuada?, «por favor recuerda que cuando necesites x, y, z, yo soy muy bueno haciendo eso». La idea es hacer un seguimiento al caso para continuar construyendo una buena relación y reforzar la confianza, pese a que tu respuesta fue negativa.
  9. Practica, practica y practica empieza con personas en donde no corras mucho riesgo o te puedan entender con mayor facilidad.
  10. Fija un no preventivo, sobre todo si ya sabes que te van a pedir algo que no quieres hacer o con lo que no estás de acuerdo, deberás aprender a decir no antes de que te pidan algo. Y lo lograrás haciendoles saber que estás muy ocupado; en el caso de un jefe cuando te pida algo recordar la conversación previa.
  11. Acepta que perderás oportunidades: cuando decides enfocarte en tus prioridades estás aceptando por defecto que perderás nuevas oportunidades. Esto se conoce como costo de oportunidad y está bien hacerlo cuando tienes muy claro tus prioridades. Cuando dices no a algo, estás reafirmando tu compromiso con lo que sí quieres hacer.
  12. Ármate de valor eliminando de tu cabeza esa sensación de culpa por no poder ayudar a otros. Recuerda que las propuestas son para hacerlas pero estas no implican que siempre debas decir que sí. No estás siendo una mala persona simplemente tienes claras tus razones.
  13. Facilitar el éxito de la otra persona, diciendo algo como «esto es lo que sí puedo hacer para colaborar en este asunto». O bien preguntarle ¿puedo ayudarte a encontrar a otra persona? Si el requerimiento no es urgente, puedes decir «podría ayudarte, pero en dos semanas». O si ves que en realidad no tendrás ninguna opción de hacer lo que te piden, puedes decir «mira, no puedo hacer eso, pero sí podría ayudarte en esto otro». Esa es otra manera de demostrar tu profesionalismo, tu deseo de ayudar.

En conclusión todo es cuestión de práctica, hoy en día las personas responden sí instintivamente a todo lo que les piden, sin embargo, en un mundo de tantas interrupciones y exigencias, aprender a decir no es la manera más elegante de ser productivos. Como dije al inicio «decir NO es un arte por lo tanto debemos conocer el arte de decir NO y este debe decirse con un NO contundente, la cabeza alta, el mentón hacia arriba, mirando directamente a los ojos, y hablando con seguridad, para no dar pie a que la otra parte piense que tenemos inseguridad y siga insistiendo, que por cierto si la otra parte insiste a pesar de simplemente hay que reiterar el ‘no’ con cara de condescendencia”

Si estás acostumbrado a decir siempre que sí con la idea de lograr la excelencia profesional, dejame explicarte que es altamente probable que termines desperdiciando tiempo, energía y hasta dinero, además de distraerte de lo que es realmente importante de ahí lo importante de decir no para mejorar por el contrario tu reputación y construir relaciones laborales de confianza ya que se puede causar un efecto positivo al decir no.

Es posible que hablen mal de ti, que digan que estás poco comprometido con tu trabajo o que no apoyas a los demás; en estas circunstancias, entiende que este es el costo que debes pagar para recuperar la tranquilidad en tu vida.

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